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  • Canastos de espresso: precisión de perforado, capacidad y cuándo cambiarlos

    Canastos de espresso: precisión de perforado, capacidad y cuándo cambiarlos

    Es un disco de metal perforado que cuesta una fracción de lo que cuesta cualquier otra cosa en la barra, y es literalmente lo último que atraviesa el agua antes de convertirse en tu café.

    La precisión del perforado

    Un canasto tiene cientos de perforaciones. Idealmente, todas del mismo diámetro y repartidas de forma uniforme.

    En la práctica, los canastos económicos tienen variación: agujeros de distinto tamaño, zonas con más densidad de perforación que otras, rebabas del troquelado. Cada una de esas irregularidades es una diferencia de resistencia, y el agua las encuentra.

    Un canasto de perforado preciso reparte el flujo de forma pareja en toda la superficie. Es una de las mejoras más baratas que existen para una máquina doméstica.

    Muchos canastos que vienen de fábrica con máquinas de entrada son «presurizados»: tienen una sola salida pequeña y generan presión artificialmente, independientemente de la molienda. Sirven para tolerar café premolido, pero impiden que la molienda influya. Si vas a moler al momento, un canasto normal es el que te deja controlar la extracción.

    Capacidad y dosis

    Un canasto está diseñado para un rango de dosis. Fuera de ese rango, dos problemas:

    • Sobredosificado: la cama toca la ducha, no hay espacio para que el café se expanda al mojarse, y suele quedar la marca del tornillo de la ducha en la pastilla.
    • Subdosificado: queda demasiado espacio libre; al mojarse, la cama se desordena y se rompe la uniformidad.

    El «espacio de cabeza» —la distancia entre el café prensado y la ducha— es una de esas cosas que no se miden pero se notan. Si al retirar el portafiltro la pastilla trae impresa la marca del tornillo, estás sobredosificando.

    Cuándo cambiarlo

    • Deformación: se cayó al piso y ya no es perfectamente circular o su base ya no es plana.
    • Obstrucción persistente: agujeros tapados que no se destapan ni con limpiador ni remojo.
    • Canalización que siempre ocurre en el mismo punto, con distintos cafés y distintas técnicas.
    • Corrosión visible.

    Cómo se limpia

    Remojo en detergente específico para café y un cepillo suave. Nada de fibras metálicas: rayan el interior y las rayas retienen aceite.

    Para revisar si hay obstrucciones, ponlo a contraluz. Los agujeros tapados se ven de inmediato.

    Es una refacción de bajo costo y alto impacto — de las que conviene tener a la mano.


    En la tienda

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