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  • Limpieza de una máquina de espresso: la rutina que sí importa

    Limpieza de una máquina de espresso: la rutina que sí importa

    Una máquina sucia produce café con sabor a rancio y no hay ajuste que lo arregle. El café deja aceites en la ducha, en el grupo y en las canaletas internas; esos aceites se oxidan y cada extracción los arrastra a la taza.

    La buena noticia es que la rutina que resuelve el noventa por ciento del problema toma menos de un minuto al día.

    Cada día

    • Purga el grupo después de cada extracción: unos segundos de agua arrastran el café suelto de la ducha.
    • Limpia el portafiltro y el canasto con agua caliente. No los dejes con la pastilla puesta hasta el día siguiente.
    • Purga y limpia la lanza de vapor inmediatamente después de usarla. La leche seca dentro de una lanza es de lo más difícil de quitar y de lo más fácil de prevenir.
    • Pasa un paño por la ducha.

    La lanza de vapor se purga antes y después: antes para sacar el agua condensada, después para expulsar la leche que subió por succión al cerrar. Ese segundo paso es el que casi todo el mundo se salta.

    Cada semana: retrolavado

    Si tu máquina tiene válvula de tres vías —la mayoría de las de grupo, no las de bloque térmico simple— puedes hacer retrolavado: se coloca un disco ciego en el portafiltro y se activa el grupo, forzando el agua a devolverse por el circuito y arrastrando los residuos hacia el desagüe.

    Con agua sola ya sirve. Con un detergente específico para máquinas de espresso, mucho más. En ese caso hay que enjuagar a conciencia después: varios ciclos con el disco ciego y agua limpia, hasta que no quede rastro de espuma.

    Si tu máquina no tiene válvula de tres vías, el retrolavado no funciona y forzarlo puede dañarla. Revisa el manual antes.

    Cada tanto: la ducha y el empaque

    La ducha se desatornilla y se limpia por ambos lados. Es donde más se acumula, y cuando se obstruye parcialmente reparte el agua de forma despareja, causando una canalización que ninguna técnica corrige.

    El empaque de grupo es de caucho y se endurece con el calor y el tiempo. Las señales de que ya toca: el portafiltro entra cada vez más profundo, cuesta trabajo colocarlo, o gotea por el borde durante la extracción.

    Es una refacción barata y de las que más se notan. Y es otra de las razones por las que conviene saber, antes de comprar, si hay refacciones para tu equipo en México.

    Lo que no se hace

    No metas el portafiltro al lavavajillas: los detergentes agresivos atacan el latón y el cromado. No uses fibras metálicas en la ducha ni en el canasto. Y no dejes agua estancada en la caldera durante semanas de inactividad.


    En la tienda

    Las guías para decidir qué comprar están en cafessio.com. Aquí escribimos sobre el equipo que ya tienes.

  • Cómo limpiar tu molino sin desarmarlo de más

    Cómo limpiar tu molino sin desarmarlo de más

    El café tiene aceites. Esos aceites se quedan en las muelas, en las paredes de la cámara y en el conducto de salida. Con el tiempo se oxidan y se vuelven rancios, y cada dosis nueva pasa por encima de ellos antes de llegar a tu taza.

    No hay forma de esquivarlo. Sólo hay forma de administrarlo.

    Nivel 1 — cada semana, dos minutos

    Un cepillo seco por la tolva, la salida y todo lo accesible sin herramientas. Un cepillo de cerdas naturales o una brocha limpia y seca sirven. Nada de agua.

    Esto no quita el aceite, pero sí el café suelto que se acumula y empieza a oler a rancio. Es la diferencia entre un mantenimiento fácil y uno que se vuelve un proyecto.

    Nivel 2 — cada mes, con pastillas limpiadoras

    Existen granulados limpiadores hechos para molinos: se muelen como si fueran café y arrastran el aceite acumulado. Después se purga con un poco de grano de café para arrastrar los residuos del limpiador.

    Dos advertencias que no vienen siempre en la caja:

    • Verifica que el producto sea para molinos. Los limpiadores de máquinas de espresso son otra cosa y no se muelen.
    • Revisa el manual de tu molino. Algunos fabricantes desaconsejan estos granulados con ciertos materiales de muela.

    El arroz no es limpiador de molinos. Circula en foros desde hace años y es más duro que el café: puede dañar las muelas y en algunos molinos anula la garantía. Si vas a usar algo, que sea un producto hecho para eso.

    Nivel 3 — cada varios meses, desarmado

    Sacar las muelas y limpiarlas a fondo. Aquí es donde la mayoría se detiene, y con razón: si no tienes claro cómo vuelve a quedar, es fácil perder el ajuste.

    Antes de empezar:

    • Desconecta el molino. Obvio y a la vez el paso que más se salta.
    • Anota el ajuste en el que estaba. Vas a tener que recalibrar de todos modos, pero es útil tener el punto de partida.
    • Fotografía cada paso mientras desarmas. Tu yo de dentro de veinte minutos te lo va a agradecer.
    • Todo seco. Cepillo, aire comprimido si tienes, y en algunos casos un paño apenas humedecido para el cuerpo. Las muelas de acero no se remojan.

    Al rearmar tendrás que recalibrar desde cero. Es parte del trato.

    Cada cuánto es «cada cuánto»

    Depende de cuánto café pasa por el molino y de qué tan oscuro es el tueste. Un tueste oscuro trae mucho más aceite en la superficie del grano y ensucia más rápido que uno claro.

    En vez de un calendario, usa señales: si el café molido empieza a oler distinto al grano, si el flujo de salida se vuelve irregular, o si ves acumulación visible en la salida, ya toca.


    En la tienda

    Las guías para decidir qué comprar están en cafessio.com. Aquí escribimos sobre el equipo que ya tienes.