Category: Molinos

Calibración, muelas y mantenimiento de molinos de café.

  • Por qué tu molienda cambia con el clima

    Por qué tu molienda cambia con el clima

    Un día tu espresso corre en el tiempo de siempre. Al siguiente, sin haber tocado nada, se atasca. Cambiaste de bolsa, revisas el molino, revisas la máquina, y todo está igual.

    Probablemente cambió el aire.

    El café molido es higroscópico

    El café absorbe humedad del ambiente, y molido lo hace mucho más rápido porque tiene muchísima más superficie expuesta. Ese intercambio con el aire modifica cómo se comportan las partículas.

    Con humedad alta, el café molido tiende a aglomerarse: las partículas se pegan entre sí y forman grumos. Una cama de café con grumos ofrece resistencia despareja al agua, y la extracción se desordena.

    Con aire seco pasa lo contrario: sube la carga estática, el café se dispersa, se pega a las paredes y al portafiltro, y la retención sube.

    Qué significa esto en México

    Este país tiene climas muy distintos entre sí y una temporada de lluvias marcada, así que el efecto es real y estacional.

    • En zonas costeras y húmedas —buena parte del Golfo y del Pacífico— la aglomeración y el atascamiento son el problema frecuente.
    • En el altiplano y el norte, con aire más seco, domina la estática y el desorden.
    • En casi todo el país, la llegada de las lluvias cambia el comportamiento del café lo suficiente como para notarse en la taza.

    Si llevas semanas con el mismo ajuste y de pronto todo se mueve al empezar las lluvias, no estás perdiendo el pulso. Recalibra y sigue.

    Qué hacer

    • Guarda el grano cerrado y entero. El grano entero absorbe humedad mucho más lento que el molido. Moler al momento no es un capricho: es control de variables.
    • No guardes café molido más de lo indispensable, y menos en un recipiente que se abre a cada rato.
    • Rocía el grano con una cantidad mínima de agua antes de moler si tu problema es estática. Disipa la carga y reduce el desorden.
    • Espera a que el equipo llegue a temperatura ambiente si lo moviste de un lugar frío a uno cálido. La condensación dentro de un molino no ayuda a nadie.
    • Recalibra sin drama. Es un ajuste, no un fracaso.

    Lo que no hay que hacer

    No guardes el café en el refrigerador en un recipiente que abres a diario. Cada vez que lo sacas, el aire húmedo del ambiente se condensa sobre el café frío. El congelador, bien sellado y en porciones que no se abren y cierran, es otra conversación; el refrigerador de la puerta no.


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  • Molino con pasos o continuo: qué implica para tu método

    Molino con pasos o continuo: qué implica para tu método

    Hay dos formas de construir el mecanismo de ajuste de un molino, y la elección entre ellas dice más sobre para qué está pensado el molino que casi cualquier otra especificación.

    Escalonado: repetible

    Un molino con pasos tiene posiciones fijas, con clic. Vas del 12 al 11 y no hay nada en medio.

    La virtud es la repetibilidad: puedes volver exactamente a donde estabas, describirle tu ajuste a alguien más, y no perderlo por un golpe accidental. La limitación es que si el punto ideal cae entre dos pasos, no lo puedes alcanzar.

    Continuo: preciso

    Un molino sin pasos permite cualquier posición dentro del recorrido. Puedes afinar tanto como necesites.

    La virtud es el control fino. La limitación es que volver a un punto exacto depende de una marca de referencia y de tu memoria, y que un roce puede moverte el ajuste sin que te enteres.

    Cuál necesitas

    Depende casi por completo del método:

    • Espresso: el rango útil de molienda es muy estrecho y la sensibilidad es alta. Un cambio que en filtrado sería imperceptible aquí mueve la extracción varios segundos. El ajuste continuo —o escalonado con pasos muy finos— es lo que permite trabajar ahí.
    • Filtrado, prensa, cold brew: el rango útil es mucho más ancho y perdona. Los pasos son cómodos y suficientes.
    • Los dos: si saltas entre espresso y V60 a diario, la repetibilidad vale oro. Un molino escalonado te deja ir y volver sin recalibrar cada vez.

    Un molino escalonado con pasos gruesos hace difícil el espresso, no imposible. Se compensa con la dosis y con el tiempo, pero peleando contra el equipo en vez de con él.

    La letra chica

    Dos matices que casi nunca aparecen en las descripciones.

    Primero: «sin pasos» no siempre significa infinitamente fino. Algunos molinos tienen un recorrido total tan corto que en la práctica se comportan como escalonados con pocos pasos.

    Segundo: hay molinos escalonados cuyos pasos son tan finos que sirven perfectamente para espresso. El número de pasos dentro del rango de espresso importa más que la etiqueta.

    Cuando compares, no te quedes con «escalonado» o «continuo». Pregunta cuántos pasos hay dentro del rango que vas a usar.


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  • Cuándo cambiar las muelas de tu molino

    Cuándo cambiar las muelas de tu molino

    Las muelas son piezas de desgaste, como las balatas de un coche. Nadie espera que duren para siempre, pero casi nadie las cambia a tiempo, porque el deterioro es tan gradual que el paladar se acostumbra al mismo ritmo.

    Cómo se desgastan

    Los dientes de una muela nueva tienen aristas vivas que cortan el grano. Con el uso, esas aristas se redondean y la muela deja de cortar para empezar a aplastar.

    Café aplastado significa más finos y una distribución de partículas más caótica. Y eso significa una extracción más desigual, aunque el ajuste sea el mismo de siempre.

    Las señales

    • Tienes que moler cada vez más fino para lograr el mismo tiempo de extracción. Es la señal más confiable: si llevabas años en la misma zona del dial y ahora vives dos pasos más finos, las muelas están cediendo.
    • La taza pierde definición. No sabe mal, sabe plana. Cuesta distinguir un café de otro.
    • El molino tarda más en procesar la misma dosis.
    • Aparecen amargos que no dependen del ajuste: subas o bajes, siguen ahí.

    Antes de concluir que son las muelas, limpia el molino a fondo. Una acumulación grande de aceite produce síntomas parecidos y se resuelve en media hora.

    Cuánto duran

    No te voy a dar una cifra en kilos, porque cualquier número honesto depende del material de la muela, de su diámetro, del tueste que muelas y de si alguna vez entró una piedra en la tolva. Los fabricantes publican estimaciones para sus propias muelas y ésa es la referencia que vale para tu equipo.

    Lo que sí es general: el diámetro ayuda. Unas muelas más grandes reparten el mismo trabajo entre más superficie y tardan más en redondearse.

    La pregunta que hay que hacerse antes de comprar el molino

    Un juego de muelas es una refacción. Si no se consigue, el molino tiene fecha de caducidad aunque el motor siga perfecto.

    Es exactamente por eso que cada ficha de esta tienda declara si hay refacciones disponibles en México, incluso cuando la respuesta es que no. Un molino excelente sin repuestos es una compra peor que uno correcto con repuestos a la mano.

    Después del cambio

    Unas muelas nuevas cortan distinto desde el primer día, así que tu ajuste anterior deja de servir: prepárate para recalibrar por completo.

    Además, muchas muelas nuevas pasan por un periodo de asentamiento en el que las aristas de fábrica se pulen ligeramente y el comportamiento se estabiliza. Durante ese lapso el ajuste se mueve. No es un defecto; es la pieza acomodándose.


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  • Cómo limpiar tu molino sin desarmarlo de más

    Cómo limpiar tu molino sin desarmarlo de más

    El café tiene aceites. Esos aceites se quedan en las muelas, en las paredes de la cámara y en el conducto de salida. Con el tiempo se oxidan y se vuelven rancios, y cada dosis nueva pasa por encima de ellos antes de llegar a tu taza.

    No hay forma de esquivarlo. Sólo hay forma de administrarlo.

    Nivel 1 — cada semana, dos minutos

    Un cepillo seco por la tolva, la salida y todo lo accesible sin herramientas. Un cepillo de cerdas naturales o una brocha limpia y seca sirven. Nada de agua.

    Esto no quita el aceite, pero sí el café suelto que se acumula y empieza a oler a rancio. Es la diferencia entre un mantenimiento fácil y uno que se vuelve un proyecto.

    Nivel 2 — cada mes, con pastillas limpiadoras

    Existen granulados limpiadores hechos para molinos: se muelen como si fueran café y arrastran el aceite acumulado. Después se purga con un poco de grano de café para arrastrar los residuos del limpiador.

    Dos advertencias que no vienen siempre en la caja:

    • Verifica que el producto sea para molinos. Los limpiadores de máquinas de espresso son otra cosa y no se muelen.
    • Revisa el manual de tu molino. Algunos fabricantes desaconsejan estos granulados con ciertos materiales de muela.

    El arroz no es limpiador de molinos. Circula en foros desde hace años y es más duro que el café: puede dañar las muelas y en algunos molinos anula la garantía. Si vas a usar algo, que sea un producto hecho para eso.

    Nivel 3 — cada varios meses, desarmado

    Sacar las muelas y limpiarlas a fondo. Aquí es donde la mayoría se detiene, y con razón: si no tienes claro cómo vuelve a quedar, es fácil perder el ajuste.

    Antes de empezar:

    • Desconecta el molino. Obvio y a la vez el paso que más se salta.
    • Anota el ajuste en el que estaba. Vas a tener que recalibrar de todos modos, pero es útil tener el punto de partida.
    • Fotografía cada paso mientras desarmas. Tu yo de dentro de veinte minutos te lo va a agradecer.
    • Todo seco. Cepillo, aire comprimido si tienes, y en algunos casos un paño apenas humedecido para el cuerpo. Las muelas de acero no se remojan.

    Al rearmar tendrás que recalibrar desde cero. Es parte del trato.

    Cada cuánto es «cada cuánto»

    Depende de cuánto café pasa por el molino y de qué tan oscuro es el tueste. Un tueste oscuro trae mucho más aceite en la superficie del grano y ensucia más rápido que uno claro.

    En vez de un calendario, usa señales: si el café molido empieza a oler distinto al grano, si el flujo de salida se vuelve irregular, o si ves acumulación visible en la salida, ya toca.


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  • Alineación de muelas: el defecto que no se ve pero se prueba

    Alineación de muelas: el defecto que no se ve pero se prueba

    Dos muelas deberían estar perfectamente paralelas y a la misma distancia en toda su circunferencia. En la práctica, muchas no lo están: por tolerancias de fabricación, por un tornillo que quedó disparejo, o por un golpe.

    Cuando no lo están, un lado muele más fino que el otro. El resultado es una molienda que parece un ajuste pero en realidad son dos mezclados, y ninguna calibración lo arregla.

    Cómo se nota

    La alineación no se ve a simple vista. Se manifiesta indirectamente:

    • No encuentras el punto. Un ajuste corre rápido y el siguiente corre lento, sin término medio útil.
    • La taza es inconsistente aunque todo lo demás esté controlado.
    • Sabe a subextraído y sobreextraído a la vez: ácido y amargo en la misma taza. Eso es exactamente lo que produce una molienda con dos poblaciones de tamaño.

    Ese último síntoma es el más revelador, y es fácil confundirlo con «el café no me gusta».

    La prueba del marcador

    Es la comprobación casera más difundida y no necesita instrumentos:

    • Con el molino desconectado, marca con un plumón indeleble la superficie de corte de una muela, cubriendo toda la circunferencia.
    • Rearma, ajusta a la molienda más fina que permita sin que las muelas se toquen con fuerza, y hazlo girar un momento en vacío.
    • Desarma y observa dónde se borró la marca.

    Si la tinta se borró de forma pareja en todo el contorno, la alineación es razonable. Si se borró de un lado y quedó intacta del otro, ahí tienes tu respuesta.

    Hacer girar muelas en contacto directo las desgasta. Esta prueba es de segundos, no de minutos, y no se repite por deporte.

    Qué se puede hacer

    En algunos molinos la alineación se corrige con láminas delgadas —papel de aluminio, cinta— entre la muela y su asiento, del lado que hace falta. Es un procedimiento conocido en la comunidad y funciona, pero implica prueba y error.

    Dos avisos honestos. Primero: desarmar y modificar el asiento de las muelas puede anular la garantía; revísalo antes. Segundo: si el molino es nuevo y la desalineación es severa, eso es un defecto de fábrica y el camino correcto es la garantía, no el papel aluminio.

    Por eso en cada ficha declaramos quién responde por la garantía y dónde se repara: con un molino, esa información deja de ser un trámite y se vuelve práctica.


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  • Retención en el molino: el café de ayer en la taza de hoy

    Retención en el molino: el café de ayer en la taza de hoy

    Metes 18 gramos y salen 17.4. Los 0.6 que faltan no se evaporaron: se quedaron dentro, pegados en las cámaras, en la salida, en las propias muelas. Y van a salir mañana, mezclados con tu siguiente dosis.

    Eso es retención, y es la razón silenciosa de que dos tazas hechas igual sepan distinto.

    Por qué importa más de lo que parece

    El café retenido no es café fresco. Estuvo horas expuesto al aire, molido, con toda su superficie oxidándose. Cuando sale, arrastra sabores apagados y rancios a una preparación que hiciste con grano recién molido.

    Hay un segundo problema, más traicionero: la retención hace que la dosis que crees que usas no sea la que usas. Si metes 18 g y salen 17.4, tu proporción real es otra, y estás calibrando contra un número equivocado.

    Cómo medir cuánto retiene el tuyo

    No hace falta nada especial más que una báscula:

    • Pesa exactamente la cantidad de grano que vas a moler.
    • Muélela toda.
    • Pesa el café molido que salió.
    • La diferencia es lo que se quedó adentro.

    Repite dos o tres veces con el mismo ajuste. Vas a ver un número bastante estable: ése es el que tiene tu molino en su estado actual y con ese punto de molienda.

    La retención cambia con el ajuste. Más fino suele retener más, porque las partículas pequeñas se adhieren mejor y viajan peor. Si mides en filtrado y luego mueles espresso, el número no aplica.

    Qué se puede hacer

    Reducirla a cero no es posible en la mayoría de los molinos domésticos. Lo que sí se puede es hacerla predecible:

    • Golpea el molino. Unos golpes suaves en el cuerpo mientras muele ayudan a que el café retenido caiga. Suave: no es una herramienta.
    • Muele por dosis única. Pesa el grano de cada preparación en vez de llenar la tolva. Lo que entra sale, y lo que se queda hoy sale mañana con café del mismo lote.
    • Purga con un poco de grano antes de la dosis real si vas a cambiar de café.
    • Límpialo con frecuencia. El aceite acumulado hace que se pegue más.

    El truco del rociado

    Rociar el grano con una cantidad mínima de agua antes de moler reduce la carga estática, y con ella el desorden y parte de la retención. Se hace con un atomizador y una cantidad muy pequeña —hablamos de humedecer apenas la superficie, no de mojar el café.

    Funciona por electrostática: el agua disipa la carga que hace que el café molido se pegue a todo y salga volando. También reduce el desastre en la encimera, que no es poca cosa.

    Si te preocupa meter agua a un molino, la preocupación es razonable. La cantidad es tan pequeña que se va con el café, pero si tu molino tiene componentes que no toleran humedad, revisa el manual del fabricante antes.


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  • Muelas cónicas o planas: qué cambia de verdad en la taza

    Muelas cónicas o planas: qué cambia de verdad en la taza

    Es la primera especificación que aparece en cualquier ficha de molino y casi siempre se explica al revés, como si una geometría fuera mejor que la otra. No lo es. Hacen cosas distintas, y esas diferencias se notan más en unos métodos que en otros.

    Qué hace cada una

    Unas muelas cónicas son un cono dentro de un anillo. El café entra por arriba y va bajando por el espacio entre ambos, rompiéndose progresivamente. La gravedad ayuda, así que suelen necesitar menos revoluciones para mover la misma cantidad de café.

    Unas muelas planas son dos discos paralelos enfrentados. El café entra por el centro y sale despedido hacia afuera por fuerza centrífuga, pasando por dientes cada vez más finos. Todo el café recorre esencialmente el mismo camino.

    La diferencia real: la distribución de partículas

    Ningún molino produce partículas de un solo tamaño. Produce una distribución, y la forma de esa distribución es lo que cambia entre geometrías.

    Las planas, por hacer pasar todo el café por la misma ruta, tienden a producir una distribución más concentrada alrededor de un tamaño. Las cónicas tienden a producir una distribución más ancha, con más presencia tanto de partículas grandes como de finos.

    Eso no es bueno ni malo por sí mismo. Una distribución más ancha da una taza con más cuerpo y más capas; una más concentrada da una taza más definida y transparente. Cuál prefieres es una decisión de gusto, no de calidad.

    Dónde se nota y dónde no

    Se nota mucho en espresso, donde el agua atraviesa una cama compacta a presión y cualquier cambio en la distribución altera la resistencia y el flujo.

    Se nota bastante en filtrado por goteo, donde los finos afectan la velocidad de drenado.

    Se nota poco en inmersión —una prensa francesa, por ejemplo— porque el café está sumergido y la ruta del agua importa menos.

    Si preparas sobre todo prensa francesa o cold brew, la geometría de las muelas es de las últimas cosas por las que deberías preocuparte. La consistencia del ajuste y el estado de las muelas pesan más.

    Lo que importa más que la geometría

    En la práctica, tres cosas mueven más la taza que si el molino es cónico o plano:

    • El material y el estado de las muelas. Unas muelas gastadas cortan peor sin importar su forma.
    • La alineación. Unas muelas planas mal alineadas rinden peor que unas cónicas bien puestas.
    • El diámetro. A mayor diámetro, menos revoluciones y menos calor para la misma cantidad de café.

    Por eso en cada ficha de esta tienda declaramos material y diámetro además del tipo, y por eso no vas a encontrar aquí una afirmación de que una geometría muele «más parejo» que otra: eso depende del molino concreto, y no lo hemos medido.


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  • Cómo calibrar la molienda: el ajuste que decide tu taza

    Cómo calibrar la molienda: el ajuste que decide tu taza

    De todo lo que puedes cambiar en una preparación —la dosis, el agua, la temperatura, el tiempo— el punto de molienda es el que más mueve la aguja. No es una opinión: es geometría. Al moler más fino aumentas la superficie de café expuesta al agua, y con ella la velocidad a la que se disuelven los compuestos. Todo lo demás son ajustes finos alrededor de esa decisión.

    Y sin embargo es el ajuste que más gente deja fijo durante meses, porque el dial trae números y los números dan una falsa sensación de que ya está resuelto.

    El número del dial no significa nada

    Un «7» en tu molino no equivale al «7» de otro, ni siquiera al «7» del mismo modelo de la fábrica de al lado. Las tolerancias de fabricación, el punto donde quedó el cero y el desgaste acumulado hacen que la escala sea una referencia tuya, útil para volver a donde estabas, no para copiar el ajuste de un video.

    Lo que sí es transferible es el método para encontrarlo.

    Calibrar por tiempo, no por gusto

    El error más común es probar la taza y girar el dial según lo que te pareció. El paladar es buen juez al final, pero es un instrumento lento y sesgado al principio: si llevas tres tazas amargas seguidas, la cuarta te va a saber distinto por razones que no tienen que ver con el café.

    Ancla el ajuste en algo medible primero:

    • Fija todo lo demás. Misma dosis, misma agua, misma temperatura, mismo método. Si mueves dos variables, no sabes cuál causó el cambio.
    • Mide el tiempo de la preparación. En espresso, cuánto tarda en salir el peso objetivo. En filtrado, cuánto tarda en drenar por completo.
    • Mueve el dial en un solo paso y repite. Un paso, una prueba, una nota.
    • Anota. Ajuste, dosis, tiempo y qué te pareció. En tres sesiones tendrás tu propio mapa.

    Cuando el tiempo cae dentro del rango que buscas, entonces sí juzga la taza. Ahora el paladar decide entre opciones que ya son razonables, en vez de navegar a ciegas.

    Qué te está diciendo el tiempo

    Si la preparación corre demasiado rápido, el agua encontró poca resistencia: normalmente falta finura. Sale una taza aguada, ácida en el sentido desagradable, corta. Es subextracción.

    Si corre demasiado lento, el agua peleó de más: sobra finura. Sale amarga, seca, con un final que se queda pegado. Es sobreextracción.

    La trampa es que ambas pueden saber «fuertes», y mucha gente corrige en la dirección contraria.

    Por qué hay que recalibrar aunque no toques nada

    Un ajuste no es permanente, y no porque el molino se descomponga:

    • El café cambia. Un grano recién tostado se comporta distinto a los tres días que a los veinte. La desgasificación altera cómo fluye el agua.
    • El tueste cambia. Un tueste más oscuro es más frágil y se rompe distinto que uno claro, con el mismo ajuste.
    • El ambiente cambia. Humedad y temperatura afectan cómo se aglomera el café molido.
    • Las muelas se desgastan. Lentamente, pero se desgastan.

    Si cambiaste de bolsa y de pronto todo sabe mal, no es que se te haya olvidado preparar café. Es que el ajuste que servía para el café anterior ya no sirve para éste. Recalibra antes de sospechar de ti.

    Purga entre ajustes

    Cuando giras el dial, el café que quedó dentro del molino sigue con la molienda anterior. Si preparas de inmediato, estás usando una mezcla de dos ajustes y midiendo algo que no existe. Muele y descarta una cantidad pequeña antes de la prueba real.

    Cuánto hay que purgar depende de cuánto café retiene tu molino por dentro, que es un tema en sí mismo.


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