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  • Tampers: por qué el diámetro y la planitud importan más que la fuerza

    Tampers: por qué el diámetro y la planitud importan más que la fuerza

    Prensar parece el gesto más simple del espresso y es donde se pierden más tazas, casi siempre por una razón mecánica y no por técnica.

    El diámetro es lo primero

    Si tu tamper es más pequeño que el diámetro interior del canasto, queda un anillo de café sin prensar pegado a la pared. Ese anillo es menos denso que el resto de la cama.

    El agua a presión busca el camino de menor resistencia. Ese anillo es el camino de menor resistencia. El resultado es canalización por el perímetro, y ninguna cantidad de fuerza al prensar lo corrige.

    Muchos tampers que vienen incluidos con las máquinas son notablemente más pequeños que el canasto, a veces por milímetros. Es de los cambios que más se notan por lo poco que cuesta.

    Mide el interior de tu canasto antes de comprar. Los canastos de 58 mm nominales no siempre tienen exactamente 58 mm de interior, y un tamper de 58.5 mm ajusta en unos y se atora en otros.

    La planitud

    La base debe ser plana y el prensado, horizontal. Si la cama queda inclinada, el agua atraviesa primero el lado delgado y se lleva la extracción por ahí.

    La horizontalidad importa mucho más que la fuerza. Un prensado suave y perfectamente a nivel da mejor resultado que uno de treinta kilos torcido tres grados.

    Existen bases convexas y con formas: buscan compensar el hecho de que el agua tiende a salir por el centro. Son preferencias, no mejoras universales, y conviene dominar el prensado plano antes de experimentar.

    La fuerza está sobrevalorada

    La idea de que hay que prensar con una fuerza determinada viene de la época en que la consistencia entre baristas era el problema a resolver. Para una cama de café ya bien distribuida, a partir de cierto punto la fuerza adicional deja de compactar de forma significativa.

    Lo que sí es crítico es que la fuerza sea la misma cada vez. La consistencia es lo que hace que tu calibración signifique algo.

    Ahí es donde los tampers con resorte —que hacen clic al llegar a una fuerza fija— resuelven un problema real: no porque esa fuerza sea la correcta, sino porque es siempre igual.

    Antes del tamper, la distribución

    Un tamper no arregla una cama mal repartida. Si el café salió del molino en grumos y con zonas huecas, prensar sólo compacta el desorden.

    El orden correcto es distribuir bien primero —romper grumos, nivelar— y prensar después. Si tuvieras que elegir entre gastar en un tamper mejor o en una herramienta de distribución, empieza por la distribución.


    En la tienda

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