Los 9 bares: de dónde salen y por qué tu manómetro puede estar mintiendo

Máquina de espresso doméstica de acero inoxidable en una cocina

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Nueve bares aparece en todas partes como si fuera una constante de la naturaleza. Es una convención, y entender de dónde viene ayuda a dejar de perseguirla.

El origen

Las primeras máquinas de espresso usaban presión de vapor, que es limitada. El salto llegó con las máquinas de palanca, donde un resorte comprimido empujaba el agua, y después con las bombas eléctricas.

La cifra se estandarizó porque funcionaba bien con el equipo y el café de la época, y porque un estándar permite que una receta viaje de una barra a otra. No porque nueve sea mágico.

Qué mide tu manómetro

Aquí está el matiz importante: en la mayoría de las máquinas, el manómetro está en la línea de la bomba, no en el grupo. Lo que marca es la presión que genera la bomba, no la que llega a la cama de café.

Entre uno y otro punto hay tubería, válvulas y el propio cabezal, y en cada uno se pierde algo. La caída depende del caudal: cuanta más agua pasa, más se pierde.

Consecuencia práctica: dos máquinas marcando nueve pueden estar entregando presiones distintas al café. Y una misma máquina marca distinto según cómo esté la molienda.

Si el manómetro sube a nueve con el portafiltro ciego pero no llega ahí extrayendo, no está descompuesto. Está mostrando dos situaciones distintas: una sin flujo y otra con flujo.

La molienda manda sobre la presión

La bomba empuja; la cama de café resiste. La presión que se desarrolla es el resultado del encuentro entre las dos.

Si mueles más fino, la resistencia sube y la presión sube. Si mueles más grueso, baja. Por eso ajustar la molienda es la forma real de controlar la presión en la mayoría de las máquinas domésticas: no hay una perilla de presión, hay un molino.

La válvula de sobrepresión

Casi todas las máquinas con bomba vibratoria traen una válvula que descarga el exceso por encima de un valor fijado de fábrica. Está ahí para proteger el sistema y para poner un techo.

Muchas vienen ajustadas por encima de nueve. En algunos modelos esa válvula se puede recalibrar, y es de los ajustes que más cambian el carácter de la máquina. Es también un ajuste que puede afectar la garantía, así que revísalo antes de meter una llave.

Presiones distintas, propósitos distintos

Bajar de nueve no es un error. Trabajar por debajo reduce la canalización y suele dar tazas más dulces y menos ásperas, a costa de una extracción más lenta. Es una escuela con muchos seguidores.

La cifra que importa no es la del manómetro: es cómo sabe la taza y si puedes repetirla mañana.


En la tienda

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