Descalcificar: cada cuánto, con qué y qué pasa si no lo haces

Máquina de espresso doméstica de acero inoxidable en una cocina

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De todas las formas en que puede morir una cafetera, el sarro es la más común y la más evitable. No es un fallo repentino: es una acumulación lenta que primero cambia el sabor, después el rendimiento, y al final tapa algo que no se puede destapar.

Qué es y por qué pasa

El agua trae minerales disueltos, sobre todo compuestos de calcio y magnesio. Al calentarse, parte de esos minerales se precipita y se adhiere a las superficies calientes: la resistencia, las paredes de la caldera, las tuberías.

La capa resultante aísla térmicamente —la máquina tiene que trabajar más para el mismo calor— y estrecha los conductos. Con el tiempo, un conducto se cierra.

Cada cuánto depende de tu agua, no del calendario

Aquí es donde casi todas las guías fallan al dar un número universal. La velocidad a la que se forma el sarro depende de la dureza de tu agua, y en México eso varía enormemente de una ciudad a otra e incluso entre colonias.

Hay zonas con agua notablemente dura, donde el sarro es un tema constante, y zonas con agua blanda donde el problema casi no existe. Lo primero que conviene hacer es medir: hay tiras reactivas de dureza que cuestan poco y te dan el dato real de tu llave.

  • Agua dura: descalcificación frecuente y, sobre todo, filtración previa.
  • Agua media: con un intervalo regular y filtro suele bastar.
  • Agua blanda: intervalos largos.

Y hay señales que no dependen de ninguna tabla: la máquina tarda más en calentar, el flujo bajó, hace más ruido que antes, o ves depósitos blanquecinos en el depósito.

Si usas agua embotellada o filtrada, revisa igual. «Purificada» no significa sin minerales, y algunas aguas embotelladas tienen bastante contenido mineral.

Con qué

Con el producto que indique el fabricante de tu máquina. Las marcas venden descalcificantes formulados para sus circuitos, y usar otra cosa suele ser motivo de pérdida de garantía.

El vinagre no es buena idea, aunque circule en todas partes. Es ácido acético: ataca sellos, empaques y ciertos metales, deja olor y sabor que cuesta muchísimo enjuagar, y varios fabricantes lo desaconsejan explícitamente. Ahorra treinta pesos y arriesga la máquina.

Prevenir es más barato que corregir

Un filtro de agua adecuado reduce la carga mineral antes de que entre a la máquina y alarga muchísimo los intervalos. En agua dura, el filtro no es un accesorio: es lo que decide si tu cafetera dura tres años o diez.

Ojo con el extremo contrario: agua completamente desmineralizada tampoco sirve. Sin minerales, el agua extrae mal —la taza sale plana— y además puede ser corrosiva para algunos circuitos. El objetivo no es cero minerales; es la cantidad adecuada.

Si ya está muy incrustada

Una máquina con años sin descalcificar puede tener depósitos que un ciclo normal no disuelve. Y a veces, al desprenderse, esos fragmentos tapan una válvula. Si tu máquina lleva mucho tiempo sin mantenimiento, un servicio profesional que la abra y limpie por partes sale más barato que la reparación posterior.


En la tienda

Las guías para decidir qué comprar están en cafessio.com. Aquí escribimos sobre el equipo que ya tienes.