Tag: Mantenimiento

  • Cómo guardar y transportar equipo de café sin dañarlo

    Cómo guardar y transportar equipo de café sin dañarlo

    El equipo de café rara vez se daña preparando café. Se daña cuando se guarda mal, cuando se muda, o cuando pasa tres meses sin usarse con agua estancada adentro.

    Antes de guardar una máquina de espresso

    • Vacía el depósito por completo. El agua estancada cría biopelícula y deja depósitos minerales al evaporarse.
    • Vacía la caldera si el manual explica cómo. Muchas máquinas tienen un procedimiento de drenado.
    • Purga el grupo y la lanza de vapor para que no quede agua en los conductos.
    • Descalcifica antes de guardar, no después. Un depósito que se seca dentro del circuito se endurece y cuesta mucho más quitar.
    • Deja el portafiltro fuera y el empaque de grupo sin presión, para que no se deforme.

    El punto más importante: si la vas a guardar donde pueda helar, la caldera tiene que quedar vacía. El agua se expande al congelarse y puede reventar una caldera o una tubería. Esto aplica a bodegas, cocheras y mudanzas en invierno en el norte y el altiplano.

    El molino

    Vacía la tolva: el grano olvidado se enrancia y deja aceite que se endurece. Limpia las muelas y déjalas secas.

    Si vas a transportarlo, abre el ajuste hacia lo más grueso. Con las muelas separadas, un golpe durante el traslado tiene menos probabilidad de dañar las superficies de corte o de desalinearlas.

    Transportar

    Las máquinas de espresso son pesadas y tienen el centro de gravedad alto. Van paradas, nunca de lado, y sujetas.

    Retira todo lo suelto —portafiltro, bandeja, rejilla, depósito— y empácalo por separado. Una bandeja suelta golpeando el cuerpo durante dos horas de carretera hace más daño que la carretera.

    Si conservaste el empaque original, úsalo. Está diseñado justo para esto.

    Al volver a usarla

    • Deja que el equipo llegue a temperatura ambiente antes de conectarlo, sobre todo si venía de un lugar frío. La condensación interna y la electricidad no se llevan bien.
    • Haz pasar varios depósitos de agua limpia antes de la primera preparación.
    • Revisa los empaques: el caucho se endurece con el tiempo, y un periodo largo sin uso lo acelera.
    • Recalibra el molino desde cero.

    Y prepara una primera taza sabiendo que la vas a tirar. El circuito necesita un par de ciclos para volver a saber a café y no a metal guardado.


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    Las guías para decidir qué comprar están en cafessio.com. Aquí escribimos sobre el equipo que ya tienes.

  • El costo real de tener una máquina de espresso

    El costo real de tener una máquina de espresso

    Una máquina de espresso no es una compra: es una suscripción con un pago inicial grande. Vale la pena verla completa antes de decidir, no porque sea cara —muchas veces sale a cuenta— sino porque las sorpresas son lo que hace que un equipo termine arrumbado.

    Lo que no está en el precio

    El molino. Es la omisión más común y la más cara. Una máquina buena con molino malo da peor café que una modesta con molino bueno: la molienda es la variable que más pesa, y una máquina de espresso exige un molino capaz de trabajar en su rango fino. Presupuestar la máquina sin el molino es presupuestar la mitad.

    La báscula. Sin pesar la dosis y el rendimiento, estás calibrando a ojo.

    El tamper que sí ajusta, si el incluido es más chico que el canasto.

    La jarra de leche, si vas a hacer bebidas con leche.

    Los consumibles recurrentes

    • Empaque de grupo: pieza barata, cambio periódico.
    • Ducha: se cambia con menos frecuencia.
    • Filtro de agua: recurrente, y su frecuencia depende de tu dureza.
    • Detergente y descalcificante: específicos, no genéricos.
    • Muelas del molino: cada varios años según uso.
    • Canastos: se reemplazan cuando se deforman.

    No te doy cifras porque los precios de refacción varían enormemente entre marcas y porque cualquier número que pusiera hoy estaría desactualizado. Lo útil es la lista: úsala para pedir precios concretos de tu modelo antes de comprarlo.

    El agua es un costo, aunque no lo parezca

    Si vives en zona de agua dura y no filtras, el costo aparece más adelante en forma de reparación o de máquina muerta. Filtrar es de los gastos con mejor retorno del hobby.

    La cuenta que sí conviene hacer

    En vez de comparar precios de máquina contra precios de máquina, compara el costo total de tres años: equipo, molino, consumibles y agua. Y ponlo al lado de lo que gastas hoy en café preparado fuera.

    Para eso hay una calculadora de costo por taza en el sitio editorial que hace las cuentas con tus números, no con los de un ejemplo.

    La conclusión honesta: si tomas una taza al día, la máquina de espresso rara vez se justifica por ahorro. Se justifica porque te gusta el proceso. Que es una razón perfectamente válida, sólo conviene saber cuál es.


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  • Mantenimiento de la prensa francesa: la malla que casi nadie revisa

    Mantenimiento de la prensa francesa: la malla que casi nadie revisa

    La prensa francesa tiene fama de ser el método sin mantenimiento. Lo es comparada con una máquina de espresso, pero tiene una pieza que se descuida sistemáticamente y que decide buena parte del sabor: el conjunto del filtro.

    El filtro se desarma

    Mucha gente usa su prensa durante años sin saber que el disco del émbolo se desenrosca en varias piezas: la malla metálica, uno o dos discos de soporte, la placa espiral y la tuerca que lo une todo al vástago.

    Entre esas capas se acumula aceite de café y sedimento. Enjuagar el conjunto armado bajo el chorro no llega ahí. Con el tiempo, ese depósito se enrancia y aporta un amargor de fondo que la gente atribuye al método.

    Desármalo por completo cada cierto tiempo, lava pieza por pieza con agua caliente y jabón suave, seca y vuelve a montar. La diferencia en la taza sorprende.

    Cuándo cambiar la malla

    La malla es la pieza que se deteriora. Señales:

    • Deformación en el borde. Si la malla ya no toca el vidrio en todo el perímetro, el café molido pasa por los lados y tu taza sale con mucho más sedimento.
    • Rotura o perforaciones en el tejido.
    • Obstrucción permanente, con la malla tan saturada de aceite que el émbolo baja con dificultad.

    Es una refacción barata en las marcas que la venden por separado — y una de las razones por las que conviene saber, antes de comprar, si el fabricante ofrece repuestos en México. Una prensa cuyo filtro no se consigue es una prensa con fecha de caducidad.

    El vidrio

    La jarra de vidrio es la pieza que más se rompe, casi siempre por choque térmico o por un golpe en el fregadero. Muchas marcas venden la jarra de repuesto suelta, lo cual sale mucho más barato que reponer la prensa completa.

    Para reducir el riesgo: precalienta la jarra con agua tibia antes de meter agua caliente, y no la dejes en el fregadero donde le puedan caer trastes encima.

    Si te rompes el vidrio con frecuencia, existen prensas de acero de doble pared. Pesan más y no dejan ver la infusión, pero no se rompen y conservan mejor la temperatura, que en una infusión larga sí influye.

    Después de cada uso

    No dejes el café usado dentro. Los posos húmedos en contacto prolongado con el metal manchan y aceleran la acumulación de aceite. Vacía, enjuaga y deja secar con el émbolo fuera para que ventile.


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  • Refacciones en México: cómo saber si tu equipo tendrá repuestos

    Refacciones en México: cómo saber si tu equipo tendrá repuestos

    Casi ninguna tienda publica este dato, y es de los que más deciden si una compra fue buena o mala a tres años vista. Un equipo excelente sin repuestos disponibles vale menos, en la práctica, que uno correcto con repuestos a la mano.

    Todo equipo de café tiene consumibles

    No hablamos de averías: hablamos de piezas que por diseño se gastan y hay que reponer.

    • Máquina de espresso: empaque de grupo, ducha, canastos, empaques de válvulas.
    • Molino: muelas, y a veces la tolva o el mecanismo de ajuste.
    • Prensa francesa: malla del filtro, jarra de vidrio.
    • Cafeteras de filtro: jarra, portafiltro, empaques.
    • Hervidores eléctricos: menos consumibles, pero la electrónica falla y ahí la reparación depende de que exista la placa.

    Qué preguntar antes de comprar

    Cuatro preguntas concretas, en orden de importancia:

    • ¿Hay distribuidor o representación de la marca en México? Si la hay, casi todo lo demás se resuelve.
    • ¿Se venden las piezas de desgaste por separado? Algunas marcas sólo cambian conjuntos completos, lo que multiplica el costo.
    • ¿Quién hace la reparación en garantía y dónde? No es lo mismo un taller en el país que mandar el equipo al extranjero.
    • ¿Cuánto tarda un repuesto? Semanas y meses no son lo mismo cuando es la máquina con la que empiezas el día.

    Cuidado con la respuesta «se consigue por internet». Que exista en un marketplace extranjero no significa que lo puedas tener aquí en tiempo y costo razonables, ni que no se atore en aduana.

    Marcas que documentan

    Hay fabricantes que publican despieces, manuales de servicio y catálogos de refacciones abiertamente. Esa transparencia es en sí misma una señal: una marca que publica cómo desarmar su producto está apostando a que dure.

    También hay comunidades y talleres independientes especializados en ciertas marcas. Si un modelo tiene ecosistema de reparación alrededor, es un modelo que va a durar aunque el fabricante pierda interés.

    Por qué lo declaramos en cada ficha

    En esta tienda, cada producto indica si hay refacciones disponibles en México. También cuando la respuesta es no.

    Decirlo cuesta ventas a corto plazo. Pero un cliente que compra sabiendo que no habrá repuestos toma una decisión informada, y uno que se entera dos años después cuando se le rompe la malla, no vuelve.


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  • Filtros de agua para tu cafetera: qué protegen y qué no

    Filtros de agua para tu cafetera: qué protegen y qué no

    Un filtro puede alargar años la vida de tu equipo o no servir de nada, dependiendo de qué filtro sea y de qué problema tengas. Son tecnologías distintas que resuelven cosas distintas, y se venden todas bajo la misma palabra.

    Carbón activado

    Es el más común, y el que traen la mayoría de las jarras filtrantes. Retiene cloro, algunos compuestos orgánicos y olores.

    Resuelve el sabor. El cloro es enemigo directo del café: aporta un sabor químico que tapa todo lo demás. Si tu agua de la llave huele a cloro, un filtro de carbón cambia la taza de inmediato.

    No resuelve el sarro. El carbón activado no retiene calcio ni magnesio de forma significativa. Si tu problema es la dureza, este filtro no te está protegiendo la máquina.

    Resinas de intercambio iónico

    Intercambian los iones de calcio y magnesio por otros que no forman incrustaciones. Esto es lo que hace un ablandador.

    Sí resuelve el sarro, que es su razón de ser. Muchos filtros de cafetera de marca combinan carbón y resina para atacar sabor y dureza a la vez.

    Tienen vida útil: la resina se satura. Un filtro vencido deja de intercambiar y se convierte en un adorno caro.

    Ósmosis inversa

    Fuerza el agua a través de una membrana que retiene la mayoría de todo. El resultado es agua muy pura.

    Aquí está la trampa: el agua de ósmosis inversa suele ser demasiado pobre en minerales para preparar buen café. Sin minerales, la extracción es deficiente y la taza sale plana. Además, un agua muy desmineralizada puede ser agresiva con algunos circuitos metálicos.

    Quien usa ósmosis para café normalmente remineraliza después, añadiendo de forma controlada lo que quitó. Es un buen sistema, pero es un sistema, no un filtro que pones y olvidas.

    El objetivo no es agua sin minerales. Es agua con los minerales adecuados: suficientes para extraer bien, no tantos como para incrustar. Un filtro que se pasa de listo empeora la taza.

    Cómo elegir

    Empieza por medir la dureza de tu agua con una tira reactiva. Después:

    • Agua dura y sabor aceptable: necesitas resina, con o sin carbón.
    • Agua blanda pero con sabor a cloro: carbón activado basta.
    • Agua dura y con mal sabor: filtro combinado.
    • Ya usas ósmosis en casa: considera remineralizar para el café.

    Reemplázalo

    Un filtro saturado no sólo deja de filtrar: puede acumular materia orgánica y empeorar el agua. Los fabricantes indican vida útil en litros o en meses; en agua dura, la duración real es menor que la nominal.

    Y ojo: un filtro no sustituye a la descalcificación. La reduce y espacia, no la elimina.


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  • Descalcificar: cada cuánto, con qué y qué pasa si no lo haces

    Descalcificar: cada cuánto, con qué y qué pasa si no lo haces

    De todas las formas en que puede morir una cafetera, el sarro es la más común y la más evitable. No es un fallo repentino: es una acumulación lenta que primero cambia el sabor, después el rendimiento, y al final tapa algo que no se puede destapar.

    Qué es y por qué pasa

    El agua trae minerales disueltos, sobre todo compuestos de calcio y magnesio. Al calentarse, parte de esos minerales se precipita y se adhiere a las superficies calientes: la resistencia, las paredes de la caldera, las tuberías.

    La capa resultante aísla térmicamente —la máquina tiene que trabajar más para el mismo calor— y estrecha los conductos. Con el tiempo, un conducto se cierra.

    Cada cuánto depende de tu agua, no del calendario

    Aquí es donde casi todas las guías fallan al dar un número universal. La velocidad a la que se forma el sarro depende de la dureza de tu agua, y en México eso varía enormemente de una ciudad a otra e incluso entre colonias.

    Hay zonas con agua notablemente dura, donde el sarro es un tema constante, y zonas con agua blanda donde el problema casi no existe. Lo primero que conviene hacer es medir: hay tiras reactivas de dureza que cuestan poco y te dan el dato real de tu llave.

    • Agua dura: descalcificación frecuente y, sobre todo, filtración previa.
    • Agua media: con un intervalo regular y filtro suele bastar.
    • Agua blanda: intervalos largos.

    Y hay señales que no dependen de ninguna tabla: la máquina tarda más en calentar, el flujo bajó, hace más ruido que antes, o ves depósitos blanquecinos en el depósito.

    Si usas agua embotellada o filtrada, revisa igual. «Purificada» no significa sin minerales, y algunas aguas embotelladas tienen bastante contenido mineral.

    Con qué

    Con el producto que indique el fabricante de tu máquina. Las marcas venden descalcificantes formulados para sus circuitos, y usar otra cosa suele ser motivo de pérdida de garantía.

    El vinagre no es buena idea, aunque circule en todas partes. Es ácido acético: ataca sellos, empaques y ciertos metales, deja olor y sabor que cuesta muchísimo enjuagar, y varios fabricantes lo desaconsejan explícitamente. Ahorra treinta pesos y arriesga la máquina.

    Prevenir es más barato que corregir

    Un filtro de agua adecuado reduce la carga mineral antes de que entre a la máquina y alarga muchísimo los intervalos. En agua dura, el filtro no es un accesorio: es lo que decide si tu cafetera dura tres años o diez.

    Ojo con el extremo contrario: agua completamente desmineralizada tampoco sirve. Sin minerales, el agua extrae mal —la taza sale plana— y además puede ser corrosiva para algunos circuitos. El objetivo no es cero minerales; es la cantidad adecuada.

    Si ya está muy incrustada

    Una máquina con años sin descalcificar puede tener depósitos que un ciclo normal no disuelve. Y a veces, al desprenderse, esos fragmentos tapan una válvula. Si tu máquina lleva mucho tiempo sin mantenimiento, un servicio profesional que la abra y limpie por partes sale más barato que la reparación posterior.


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  • La dureza del agua en México y lo que le hace a tu cafetera

    La dureza del agua en México y lo que le hace a tu cafetera

    Dos personas compran la misma cafetera el mismo día. A los dos años, una sigue impecable y la otra tiene el flujo reducido a la mitad. No prepararon distinto: tienen agua distinta.

    La dureza del agua es probablemente el factor que más determina cuánto va a durar tu equipo, y es el que menos aparece en las conversaciones sobre café.

    Qué es la dureza

    Es la cantidad de minerales disueltos, sobre todo compuestos de calcio y magnesio. Un agua «dura» tiene muchos; una «blanda», pocos.

    Al calentarse, parte de esos minerales se precipita y se pega a las superficies calientes. Eso es el sarro.

    Por qué varía tanto en México

    El agua toma su carga mineral del terreno por el que pasa. En zonas de suelos calcáreos, el agua sale cargada de calcio; en zonas de origen volcánico, mucho menos.

    México tiene las dos geologías, y a veces en la misma región. Por eso las diferencias entre ciudades —y entre colonias de la misma ciudad— son grandes, y por eso no te voy a dar una tabla por ciudad: cualquier número que pusiera aquí sería una generalización que no aplica a tu llave.

    La única cifra que importa es la de tu domicilio. Los organismos operadores de agua de cada municipio suelen publicar análisis, y algunos incluyen dureza.

    Cómo medirla, hoy mismo

    Las tiras reactivas de dureza cuestan poco, se venden en tiendas de acuarios y de albercas, y dan el dato en un minuto: mojas la tira, esperas, comparas el color con la escala del envase.

    Mide el agua que realmente vas a usar. Si llenas el depósito con agua de garrafón, mide el garrafón, no la llave.

    Qué hacer con el resultado

    • Agua dura: filtra antes de que entre a la máquina y descalcifica con más frecuencia. En agua muy dura, el filtro no es opcional si quieres que el equipo dure.
    • Agua media: un filtro y un intervalo regular de descalcificación mantienen el asunto controlado.
    • Agua blanda: menos sarro, pero revisa el otro extremo. Un agua demasiado pobre en minerales extrae mal y puede ser corrosiva.

    El agua también decide el sabor

    Los minerales no sólo forman sarro: participan en la extracción. Ciertos iones ayudan a disolver los compuestos que dan cuerpo y dulzor. Por eso el agua destilada da tazas planas y sin carácter, aunque proteja perfectamente la máquina.

    El punto óptimo está en el medio: suficiente mineral para extraer bien, no tanto como para incrustar. Si has cambiado de casa y de pronto tu café sabe distinto con el mismo equipo y el mismo grano, revisa el agua antes que cualquier otra cosa.


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  • Limpieza de una máquina de espresso: la rutina que sí importa

    Limpieza de una máquina de espresso: la rutina que sí importa

    Una máquina sucia produce café con sabor a rancio y no hay ajuste que lo arregle. El café deja aceites en la ducha, en el grupo y en las canaletas internas; esos aceites se oxidan y cada extracción los arrastra a la taza.

    La buena noticia es que la rutina que resuelve el noventa por ciento del problema toma menos de un minuto al día.

    Cada día

    • Purga el grupo después de cada extracción: unos segundos de agua arrastran el café suelto de la ducha.
    • Limpia el portafiltro y el canasto con agua caliente. No los dejes con la pastilla puesta hasta el día siguiente.
    • Purga y limpia la lanza de vapor inmediatamente después de usarla. La leche seca dentro de una lanza es de lo más difícil de quitar y de lo más fácil de prevenir.
    • Pasa un paño por la ducha.

    La lanza de vapor se purga antes y después: antes para sacar el agua condensada, después para expulsar la leche que subió por succión al cerrar. Ese segundo paso es el que casi todo el mundo se salta.

    Cada semana: retrolavado

    Si tu máquina tiene válvula de tres vías —la mayoría de las de grupo, no las de bloque térmico simple— puedes hacer retrolavado: se coloca un disco ciego en el portafiltro y se activa el grupo, forzando el agua a devolverse por el circuito y arrastrando los residuos hacia el desagüe.

    Con agua sola ya sirve. Con un detergente específico para máquinas de espresso, mucho más. En ese caso hay que enjuagar a conciencia después: varios ciclos con el disco ciego y agua limpia, hasta que no quede rastro de espuma.

    Si tu máquina no tiene válvula de tres vías, el retrolavado no funciona y forzarlo puede dañarla. Revisa el manual antes.

    Cada tanto: la ducha y el empaque

    La ducha se desatornilla y se limpia por ambos lados. Es donde más se acumula, y cuando se obstruye parcialmente reparte el agua de forma despareja, causando una canalización que ninguna técnica corrige.

    El empaque de grupo es de caucho y se endurece con el calor y el tiempo. Las señales de que ya toca: el portafiltro entra cada vez más profundo, cuesta trabajo colocarlo, o gotea por el borde durante la extracción.

    Es una refacción barata y de las que más se notan. Y es otra de las razones por las que conviene saber, antes de comprar, si hay refacciones para tu equipo en México.

    Lo que no se hace

    No metas el portafiltro al lavavajillas: los detergentes agresivos atacan el latón y el cromado. No uses fibras metálicas en la ducha ni en el canasto. Y no dejes agua estancada en la caldera durante semanas de inactividad.


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  • Cuándo cambiar las muelas de tu molino

    Cuándo cambiar las muelas de tu molino

    Las muelas son piezas de desgaste, como las balatas de un coche. Nadie espera que duren para siempre, pero casi nadie las cambia a tiempo, porque el deterioro es tan gradual que el paladar se acostumbra al mismo ritmo.

    Cómo se desgastan

    Los dientes de una muela nueva tienen aristas vivas que cortan el grano. Con el uso, esas aristas se redondean y la muela deja de cortar para empezar a aplastar.

    Café aplastado significa más finos y una distribución de partículas más caótica. Y eso significa una extracción más desigual, aunque el ajuste sea el mismo de siempre.

    Las señales

    • Tienes que moler cada vez más fino para lograr el mismo tiempo de extracción. Es la señal más confiable: si llevabas años en la misma zona del dial y ahora vives dos pasos más finos, las muelas están cediendo.
    • La taza pierde definición. No sabe mal, sabe plana. Cuesta distinguir un café de otro.
    • El molino tarda más en procesar la misma dosis.
    • Aparecen amargos que no dependen del ajuste: subas o bajes, siguen ahí.

    Antes de concluir que son las muelas, limpia el molino a fondo. Una acumulación grande de aceite produce síntomas parecidos y se resuelve en media hora.

    Cuánto duran

    No te voy a dar una cifra en kilos, porque cualquier número honesto depende del material de la muela, de su diámetro, del tueste que muelas y de si alguna vez entró una piedra en la tolva. Los fabricantes publican estimaciones para sus propias muelas y ésa es la referencia que vale para tu equipo.

    Lo que sí es general: el diámetro ayuda. Unas muelas más grandes reparten el mismo trabajo entre más superficie y tardan más en redondearse.

    La pregunta que hay que hacerse antes de comprar el molino

    Un juego de muelas es una refacción. Si no se consigue, el molino tiene fecha de caducidad aunque el motor siga perfecto.

    Es exactamente por eso que cada ficha de esta tienda declara si hay refacciones disponibles en México, incluso cuando la respuesta es que no. Un molino excelente sin repuestos es una compra peor que uno correcto con repuestos a la mano.

    Después del cambio

    Unas muelas nuevas cortan distinto desde el primer día, así que tu ajuste anterior deja de servir: prepárate para recalibrar por completo.

    Además, muchas muelas nuevas pasan por un periodo de asentamiento en el que las aristas de fábrica se pulen ligeramente y el comportamiento se estabiliza. Durante ese lapso el ajuste se mueve. No es un defecto; es la pieza acomodándose.


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  • Cómo limpiar tu molino sin desarmarlo de más

    Cómo limpiar tu molino sin desarmarlo de más

    El café tiene aceites. Esos aceites se quedan en las muelas, en las paredes de la cámara y en el conducto de salida. Con el tiempo se oxidan y se vuelven rancios, y cada dosis nueva pasa por encima de ellos antes de llegar a tu taza.

    No hay forma de esquivarlo. Sólo hay forma de administrarlo.

    Nivel 1 — cada semana, dos minutos

    Un cepillo seco por la tolva, la salida y todo lo accesible sin herramientas. Un cepillo de cerdas naturales o una brocha limpia y seca sirven. Nada de agua.

    Esto no quita el aceite, pero sí el café suelto que se acumula y empieza a oler a rancio. Es la diferencia entre un mantenimiento fácil y uno que se vuelve un proyecto.

    Nivel 2 — cada mes, con pastillas limpiadoras

    Existen granulados limpiadores hechos para molinos: se muelen como si fueran café y arrastran el aceite acumulado. Después se purga con un poco de grano de café para arrastrar los residuos del limpiador.

    Dos advertencias que no vienen siempre en la caja:

    • Verifica que el producto sea para molinos. Los limpiadores de máquinas de espresso son otra cosa y no se muelen.
    • Revisa el manual de tu molino. Algunos fabricantes desaconsejan estos granulados con ciertos materiales de muela.

    El arroz no es limpiador de molinos. Circula en foros desde hace años y es más duro que el café: puede dañar las muelas y en algunos molinos anula la garantía. Si vas a usar algo, que sea un producto hecho para eso.

    Nivel 3 — cada varios meses, desarmado

    Sacar las muelas y limpiarlas a fondo. Aquí es donde la mayoría se detiene, y con razón: si no tienes claro cómo vuelve a quedar, es fácil perder el ajuste.

    Antes de empezar:

    • Desconecta el molino. Obvio y a la vez el paso que más se salta.
    • Anota el ajuste en el que estaba. Vas a tener que recalibrar de todos modos, pero es útil tener el punto de partida.
    • Fotografía cada paso mientras desarmas. Tu yo de dentro de veinte minutos te lo va a agradecer.
    • Todo seco. Cepillo, aire comprimido si tienes, y en algunos casos un paño apenas humedecido para el cuerpo. Las muelas de acero no se remojan.

    Al rearmar tendrás que recalibrar desde cero. Es parte del trato.

    Cada cuánto es «cada cuánto»

    Depende de cuánto café pasa por el molino y de qué tan oscuro es el tueste. Un tueste oscuro trae mucho más aceite en la superficie del grano y ensucia más rápido que uno claro.

    En vez de un calendario, usa señales: si el café molido empieza a oler distinto al grano, si el flujo de salida se vuelve irregular, o si ves acumulación visible en la salida, ya toca.


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