Tag: Mantenimiento

  • Alineación de muelas: el defecto que no se ve pero se prueba

    Alineación de muelas: el defecto que no se ve pero se prueba

    Dos muelas deberían estar perfectamente paralelas y a la misma distancia en toda su circunferencia. En la práctica, muchas no lo están: por tolerancias de fabricación, por un tornillo que quedó disparejo, o por un golpe.

    Cuando no lo están, un lado muele más fino que el otro. El resultado es una molienda que parece un ajuste pero en realidad son dos mezclados, y ninguna calibración lo arregla.

    Cómo se nota

    La alineación no se ve a simple vista. Se manifiesta indirectamente:

    • No encuentras el punto. Un ajuste corre rápido y el siguiente corre lento, sin término medio útil.
    • La taza es inconsistente aunque todo lo demás esté controlado.
    • Sabe a subextraído y sobreextraído a la vez: ácido y amargo en la misma taza. Eso es exactamente lo que produce una molienda con dos poblaciones de tamaño.

    Ese último síntoma es el más revelador, y es fácil confundirlo con «el café no me gusta».

    La prueba del marcador

    Es la comprobación casera más difundida y no necesita instrumentos:

    • Con el molino desconectado, marca con un plumón indeleble la superficie de corte de una muela, cubriendo toda la circunferencia.
    • Rearma, ajusta a la molienda más fina que permita sin que las muelas se toquen con fuerza, y hazlo girar un momento en vacío.
    • Desarma y observa dónde se borró la marca.

    Si la tinta se borró de forma pareja en todo el contorno, la alineación es razonable. Si se borró de un lado y quedó intacta del otro, ahí tienes tu respuesta.

    Hacer girar muelas en contacto directo las desgasta. Esta prueba es de segundos, no de minutos, y no se repite por deporte.

    Qué se puede hacer

    En algunos molinos la alineación se corrige con láminas delgadas —papel de aluminio, cinta— entre la muela y su asiento, del lado que hace falta. Es un procedimiento conocido en la comunidad y funciona, pero implica prueba y error.

    Dos avisos honestos. Primero: desarmar y modificar el asiento de las muelas puede anular la garantía; revísalo antes. Segundo: si el molino es nuevo y la desalineación es severa, eso es un defecto de fábrica y el camino correcto es la garantía, no el papel aluminio.

    Por eso en cada ficha declaramos quién responde por la garantía y dónde se repara: con un molino, esa información deja de ser un trámite y se vuelve práctica.


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    Las guías para decidir qué comprar están en cafessio.com. Aquí escribimos sobre el equipo que ya tienes.

  • Retención en el molino: el café de ayer en la taza de hoy

    Retención en el molino: el café de ayer en la taza de hoy

    Metes 18 gramos y salen 17.4. Los 0.6 que faltan no se evaporaron: se quedaron dentro, pegados en las cámaras, en la salida, en las propias muelas. Y van a salir mañana, mezclados con tu siguiente dosis.

    Eso es retención, y es la razón silenciosa de que dos tazas hechas igual sepan distinto.

    Por qué importa más de lo que parece

    El café retenido no es café fresco. Estuvo horas expuesto al aire, molido, con toda su superficie oxidándose. Cuando sale, arrastra sabores apagados y rancios a una preparación que hiciste con grano recién molido.

    Hay un segundo problema, más traicionero: la retención hace que la dosis que crees que usas no sea la que usas. Si metes 18 g y salen 17.4, tu proporción real es otra, y estás calibrando contra un número equivocado.

    Cómo medir cuánto retiene el tuyo

    No hace falta nada especial más que una báscula:

    • Pesa exactamente la cantidad de grano que vas a moler.
    • Muélela toda.
    • Pesa el café molido que salió.
    • La diferencia es lo que se quedó adentro.

    Repite dos o tres veces con el mismo ajuste. Vas a ver un número bastante estable: ése es el que tiene tu molino en su estado actual y con ese punto de molienda.

    La retención cambia con el ajuste. Más fino suele retener más, porque las partículas pequeñas se adhieren mejor y viajan peor. Si mides en filtrado y luego mueles espresso, el número no aplica.

    Qué se puede hacer

    Reducirla a cero no es posible en la mayoría de los molinos domésticos. Lo que sí se puede es hacerla predecible:

    • Golpea el molino. Unos golpes suaves en el cuerpo mientras muele ayudan a que el café retenido caiga. Suave: no es una herramienta.
    • Muele por dosis única. Pesa el grano de cada preparación en vez de llenar la tolva. Lo que entra sale, y lo que se queda hoy sale mañana con café del mismo lote.
    • Purga con un poco de grano antes de la dosis real si vas a cambiar de café.
    • Límpialo con frecuencia. El aceite acumulado hace que se pegue más.

    El truco del rociado

    Rociar el grano con una cantidad mínima de agua antes de moler reduce la carga estática, y con ella el desorden y parte de la retención. Se hace con un atomizador y una cantidad muy pequeña —hablamos de humedecer apenas la superficie, no de mojar el café.

    Funciona por electrostática: el agua disipa la carga que hace que el café molido se pegue a todo y salga volando. También reduce el desastre en la encimera, que no es poca cosa.

    Si te preocupa meter agua a un molino, la preocupación es razonable. La cantidad es tan pequeña que se va con el café, pero si tu molino tiene componentes que no toleran humedad, revisa el manual del fabricante antes.


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